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Bomberos
Trepa de cuerda y torre de bomberos Ayuntamiento de Madrid: lo que no se ve hasta que lo sufres
- 26 Mar, 2026
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Cuando te lees las bases para preparar las oposiciones de bomberos del Ayuntamiento de Madrid por primera vez, ves un listado de pruebas y piensas que, con entrenar fuerte y darle caña, todo irá saliendo.
Aparecen las 12 pruebas del ejercicio de aptitudes físicas y habilidades funcionales: velocidad de 200 metros, 1500 metros, natación con buceo, trepa de cuerda lisa de 6,5 metros, carrera vertical en torre de 8 plantas, espacios confinados, trabajo en altura… y todo el bloque de habilidades funcionales.
Se hace bola. Normal.
Pero luego te pones a entrenar de verdad y te das cuenta de algo que no viene en el BOE: hay pruebas que no solo exigen físico, exigen entender lo que está pasando.
Hoy nos centramos en dos: la trepa de cuerda y la torre. Porque en esas dos no vale con estar fuerte. Y eso, cuando lo entiendes, cambia completamente cómo entrenas.
La trepa de cuerda en bomberos: ¿técnica o fuerza?
Con la cuerda todo el mundo llega con la misma pregunta: ¿esto es técnica o es fuerza?
Llevamos años viendo lo mismo. Gente que intenta copiar gestos, movimientos, vídeos… y que no termina de avanzar. No porque no entienda lo que tiene que hacer, sino porque no tiene aún la base para ejecutarlo.
La realidad es esta: la técnica está desde el primer día, pero se asienta de verdad cuando tienes la fuerza suficiente para repetir el gesto sin que se desmorone todo a los dos intentos.
Y ahí aparece el primer choque.
Empiezas a probar cuerda, ves que subes un poco más cada semana… y de repente los antebrazos se cargan, aparece ese dolor en el codo, en el agarre, y tienes que parar justo cuando más enchufado estabas.
Esto lo hemos visto muchísimas veces.
La cuerda tiene algo muy parecido a la escalada. Al principio no es que no sepas subir. Es que no puedes sostenerlo el tiempo suficiente como para aprender. Y cuando empiezas a poder, si te pasas, el cuerpo te frena.
Por eso insistimos en algo que al principio cuesta aceptar: no se trata de hacer mucho, se trata de hacer lo justo, pero hacerlo muchas veces.
Pequeñas dosis, repetidas. Exponerte a la cuerda sin reventarte. Darle espacio al tejido para adaptarse. Y, sobre todo, no dejarte arrastrar por el grupo.
En cuanto entrenas con gente que ya sube, quieres hacer lo mismo. Y ahí es donde empiezan los problemas. Porque cada uno está en un punto distinto, y la cuerda no perdona las prisas.
Aquí nosotros tenemos una ventaja que para nosotros es muy importante: trabajar con campanas regulables. Porque cambia completamente la película. No es lo mismo estar semanas sintiendo que “no llegas a 6,5 metros”, que ver cómo mejoras en 3, en 4, en 5… y cómo vas bajando tiempos ahí.
Eso te da feedback real. Y a partir de ahí, todo empieza a tener sentido.
Si necesitas una estructura clara para construir esa base desde cero: Curso de trepa de cuerda para bomberos
La torre de bomberos: cuando te vacías y todavía te queda lo más difícil
La torre es otra historia.
Desde fuera parece sencilla: subir escaleras con peso y bajar. Pero cuando la haces de verdad entiendes rápido que no va de eso.
Aquí no gana el que más fuerte está. Ni el que más rápido sube. Gana el que sabe gestionar lo que le está pasando.
Son entre 70 y 90 segundos de esfuerzo. La subida, unos 40 segundos donde vas a tope: los cuádriceps arden, el pulso se dispara y todo te pide parar. Y justo cuando llegas arriba, te das la vuelta y empieza la bajada.
Y ahí está la trampa.
Ya vas tocado. Las manos ocupadas con los bidones, sin poder estabilizarte como querrías, y tienes que bajar rápido… pero pisando todos los escalones.
Aquí no vale con ser bruto. Aquí necesitas control del centro de gravedad, velocidad de pies, coordinación… y todo eso en fatiga.
Muchos opositores lo descubren tarde: se vacían subiendo y luego no pueden bajar con eficiencia. O bajan con miedo, frenando demasiado, perdiendo tiempo. Y en esta prueba, el tiempo se va exactamente ahí.
Cómo entrenamos la torre en S4S
No todo el mundo tiene una torre de 8 plantas a mano. Pero antes de llegar a eso, hay mucho trabajo que sí puedes hacer.
Lo enfocamos de forma parecida a como trabajaríamos el atletismo, pero llevado a esta realidad:
- Capacidad de empuje en 30-40 segundos. Trineo, bloques de pierna, esfuerzos donde buscamos mantener velocidad aunque la fatiga suba.
- Coordinación después del esfuerzo. Trabajo de pies, agilidad, precisión. Porque eso es exactamente lo que pasa en la prueba: primero te vacías, luego tienes que ser fino.
- Volumen acumulado en bloques cortos. En lugar de hacer siempre 8 plantas, trabajamos 2 o 3 con descansos incompletos, construyendo resistencia específica poco a poco.
Y luego está lo que solo se aprende haciéndolo: el ritmo. Saber hasta dónde apretar subiendo para no pagarlo bajando.
Lo que tienen en común estas dos pruebas
Si hay algo que vemos año tras año es que la cuerda y la torre separan mucho más de lo que parece.
- La cuerda te pide paciencia. Construir desde abajo, respetar el proceso y no querer correr más de la cuenta.
- La torre te pide cabeza. Gestionar, moverte cuando estás cansado, y no perder el control justo cuando más lo necesitas.
Y en las dos hay algo en común: no son espectaculares desde fuera. Pero cuando te metes de verdad, te obligan a cambiar la forma en la que entiendes el entrenamiento.
Ahí es donde empieza a marcarse la diferencia.
Si estás en este proceso, párate un momento y piénsalo: ¿estás entrenando estas pruebas… o solo estás entrenando duro?
Preguntas frecuentes sobre el Course Navette en oposiciones
- ¿Cuántas veces a la semana se debe entrenar el beep test?
- ¿Se puede mejorar el Course Navette en pocas semanas?
- ¿La técnica influye realmente en el beep test?
- ¿El Course Navette es más físico o mental?
Lo recomendable es entrenarlo entre una y dos veces por semana, mientras que el resto del entrenamiento debe centrarse en resistencia, fuerza y cambios de dirección.
Sí. De hecho, muchos opositores mejoran entre uno y tres niveles en dos o tres meses cuando el entrenamiento está bien estructurado.
Sí. Una técnica eficiente reduce el gasto energético y permite mantener el ritmo durante más niveles.
Ambos factores son importantes. Sin embargo, en los niveles finales suele ganar quien tolera mejor la fatiga y mantiene la concentración.
