Como sabéis seguimos sin poder reservar refugio para subir al Mont Blanc. Ya no sabemos si es por problemas técnicos o porque estaban reservados anteriormente, nosotros llevamos intentándolo desde el minuto 1 que abrieron las plazas.

Aún así no nos podemos dar por vencidos tan pronto. Tenemos que seguir entrenando. Tenemos que seguir formándonos y agotar hasta el último cartucho para que nuestro ansiado reto se convierta en una realidad.

Esta subida al Aneto significaba mucho para nosotros. Además de ser considera una de las escapadas “grandes” de nuestro plan de entrenamiento (junto con el Almanzor y el Mulhacén) íbamos a realizar el famoso Paso de Mahoma, un tramo de unos 50 metros con una pronunciada caída a ambos lados.

Nos despertamos a las 4:30 de la mañana para poder realizar las 10 horas de caminata y poder volver con suficiente tiempo para coger el coche de vuelta y no llegar a casa muy tarde.

Otra cima a nuestras espaldas, otro recuerdo impreso a fuego en la memoria, unos lazos que se estrechan cada vez más (si se puede) y otro aditivo para hacer de nuestra vida, algo maravilloso.

Lo mejor… poder compartirlo con vosotros 😉

Disfrutar de las vistas!

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